martes, 24 de noviembre de 2015

25N. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres.

El 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, fue declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999, con el objeto de visibilizarla y actuar por su desaparición.  La violencia de género se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad, una desigualdad basada en los aún arraigados valores patriarcales de la sociedad. Se trata de una violencia que se dirige a las mujeres por el solo hecho de serlo, por ser consideradas por sus agresores posesiones propias sin los derechos mínimos de igualdad, libertad, respeto y capacidad de decisión.

El año 2015 esta marcado por el alarmante aumento de este tipo de violencia, pero lo más triste es la nula reacción de los poderes públicos así como el consentimiento de una parte importante de la sociedad,  que sigue construyendo la desigualdad y la discriminación machista. Estos hechos hacen que la violencia machista deba ser una cuestión de Estado y que sea imprescindible la aplicación de medidas políticas enfocadas a la erradicación de esta violencia.
 
Es en este contexto de desigualdad y discriminación patriarcal, donde se enmarcan todo tipo de agresiones contra las mujeres, la solución radica en fomentar una sociedad fundamentada y asentada en la igualdad real. Y para alcanzar esta sociedad igualitaria se debe de trabajar desde todos los ámbitos: en las escuelas, en el hogar, en las Administraciones públicas, medios de comunicación y publicidad... y contar con las mujeres a la hora de elaborar leyes o políticas destinadas a eliminar la violencia e impulsar la igualdad. 

La Plataforma por la Igualdad, se suma al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, con una concentración en la Plaza de España (San Vicente del Raspeig, Alicante) a las 18:00 horas. Porque #NosQueremosVivas, pongamos fin a la violencia hacia las mujeres.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Manifiesto leído hoy, 13 de noviembre, durante el minuto de silencio



Justo el mismo día, que Mari Carmen de Sanlúcar la Mayor fue asesinada por su expareja en presencia de su hijo menor de quince años. El pseudoperiodistas Arcadi Espada, publica un artículo de opinión bajo el nombre “El negocio del sexo”, publicado en el periódico El Mundo, en el que vanaliza la manifestación del pasado sábado en Madrid, tachándola de “absurda” y que “pretende hacer de esa violencia una causa política”. Según él, el 7N fue solo cosa de “las mujeres de izquierdas” que trataban de identificar los crímenes “con las prácticas o al menos con la ideología de los hombres de derechas”. Sin embargo, esta manifestación se convocó contra las violencias machistas, denunciando las casi 1.400 mujeres asesinadas desde 1995 o la sangría del pasado verano donde fueron asesinadas 37 mujeres y 8 menores a manos de sus parejas, padres o parejas de sus madres.

Para este señor, el 7N hubiera tenido sentido “si se hubiera demostrado que estos crímenes son desatendidos por las Instituciones, por la política, por las leyes, por los jueces, por la policía, e incluso por los medios”. Sin embargo, los continuos crímenes ponen de manifiesto que los recortes sufridos en los últimos años, -desde 2010 el presupuesto para la prevención de la violencia machista se ha recortado un 26%-, impiden hacer políticas efectivas, aplicar las Leyes, dotar de medios a los jueces y policías, así como fomentar campañas que rompa con el estereotipo de género que convierte la imagen del cuerpo de la mujer en un  simple objeto,  que aún siguen proyectando muchos medios de comunicación y de publicidad, e incluso desde espacios sociales y políticos, con declaraciones y comportamientos claramente atentatorios y denigrantes hacia la mujer.

EXIGIMOS, tanto a Arcadi Espada como a la redacción del periódico El Mundo, sus disculpas por plasmar un ideario falso sobre la manifestación del 7N. Además, que tomen conciencia que sus mensajes sexistas y vanalizadores tienen un gran calado en la sociedad, fomentado la desigualdad de género y la justificación de las violencias machistas.



martes, 10 de noviembre de 2015

Comunicado de la Plataforma por la Igualdad Raspeig




Tras la celebración de la Marcha estatal contra las violencias machistas, seis mujeres han sido asesinadas por el sistema patriarcal. Seis nuevos asesinatos que vuelven a manifestar la necesidad imperiosa de tomar medidas efectivas contra la violencia machista.

El gobierno central y los gobiernos autonómicos hacen oídos sordos a las peticiones de cerca de medio millón de personas que se manifestaron en Madrid condenando este terrorismo machista. Sus preocupaciones sobre la independencia de Cataluña, por tapar los casos de corrupción, entre otras muchas más, desvían la atención de la ciudadanía de este problema social que cada día es más latente en el territorio español.

Las alarmantes cifras nos indican que tenemos un problema grave al que no se le busca una solución. Las mujeres estamos siendo asesinadas, somos víctimas de un sistema que nos devuelve al hogar, a cuidar a los dependientes, a volver a tener miedo. Nosotras, las mujeres decimos ¡Basta!. No queremos ser asesinadas, nos queremos vivas.

La solución no está en endurecer las penas, sino en invertir en co-educación. Es urgente que en las aulas se instale un programa de educación en Igualdad y para ello, el gobierno debe invertir a largo plazo y dotar de competencias a las concejalías de Educación para que implanten programas, en los centros, para que nuestros niños y niñas sean educados en los principios de la igualdad y del respeto.

El sábado en Madrid, decenas de miles de personas estuvimos gritando y mostrando nuestro rechazo a las violencias machistas. Pero no estábamos todas, faltaban las asesinadas.
Y no estamos dispuestas a consentir que el sistema patriarcal nos conviertan en sus víctimas. Seguiremos luchando, pataleando y manifestándonos hasta que se tomen las soluciones pertinentes para acabar con el terrorismo machista.

Tan solo nos queda decir ¡la revolución tiene nombre de mujer!